Dulces centenarios madrileños: del bartolillo a las torrijas

Madrid está llena de cultura, costumbre y sabores, sobre todo muchos sabores. Algunos de ellos nacen en las cocinas de las casas de los madrileños, otros en nuestras queridas fiestas populares, y algunos de esos sabores llevan más de un siglo acompañando a quienes pasean por las calles de la capital

Hablar de dulces centenarios madrileños es hablar de tradición, de recetas que han pasado de generación en generación y que siguen ocupando un lugar muy especial en la repostería de la ciudad.

¿Cuáles son los mejores dulces tradicionales de Madrid?

Queriendo hacer honor a esos dulces típicos de Madrid, este es nuestro listado de algunos de los dulces tradicionales de Madrid que han resistido a las mil maravillas el paso del tiempo.

Bartolillos madrileños

Entre los dulces históricos de Madrid, el bartolillo ocupa sin lugar a dudas un lugar muy especial en nuestras tiendas y en los paladares de nuestros clientes. Se trata de una fina masa frita rellena de crema pastelera y espolvoreada con azúcar, que sin duda alguna crea un bocado delicado que aparece cada año con la llegada de la Semana Santa.

Su origen se remonta a las tradiciones populares madrileñas, cuando las familias preparaban estos dulces durante la Cuaresma. Con el paso del tiempo se han convertido en una de las señas de identidad de la repostería de la ciudad.

Como bien sabrás, en La Mallorquina seguimos elaborándolos respetando ese espíritu tradicional, ofreciendo uno de los dulces más representativos de la gastronomía madrileña.

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Merlitón de La Mallorquina dulce centenario

Rosquillas de San Isidro

Cada mes de mayo, Madrid celebra a su patrón y las rosquillas de San Isidro se convierten en los protagonistas principales en las mesas de millones de madrileños.

Existen varias versiones que forman parte de la tradición gastronómica madrileña: las Listas, cubiertas con azúcar fondant; las Tontas, con su característico toque de anís; y las de Santa Clara, coronadas con merengue seco.

Aquí no estamos hablando de un dulce típico de Madrid, también es un símbolo de las fiestas populares y queridas de la ciudad. En cada bocado que se le da a la torrija, se reconoce al instante un pedazo de historia madrileña que sigue viviendo generación tras generación.

rosquillas de San Isidro

Merlitón

Entre los dulces centenarios madrileños que forman parte de nuestra casa destaca el merlitón, uno de los productos más antiguos de La Mallorquina.

Se trata de una pasta sablé horneada que guarda en su interior yema de huevo tostada. Su sabor es muy delicado pero profundo a la vez y muy característico, lo que lo ha convertido sin lugar a dudas en un pequeño icono de nuestra pastelería.

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Caramelos de violeta

Hay pocos dulces tan ligados a la imagen de Madrid como los caramelos de violeta. Su característico y famoso color lila, su aroma floral y su delicado sabor han acompañado durante décadas a quienes pasean por la ciudad de la Comunidad de Madrid. 

Son un pequeño símbolo de la tradición madrileña, presente en tiendas históricas con más de 130 años de historia como La Mallorquina (es decir, nosotros) y en recuerdos gastronómicos de quienes visitan la capital.

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Estos caramelos se deshacen lentamente en la boca y están elaborados con extracto de violeta, dejando así una sensación fresca y perfumada que evoca el Madrid más tradicional y clásico.

Caramelos de violeta

Los dulces tradicionales de Madrid en La Mallorquina

Los dulces tradicionales de Madrid no son solo recetas o productos que están en nuestros escaparates. Son sentimientos, recuerdos, celebraciones, avisos de la estación del año que estás viviendo y momentos compartidos con los tuyos alrededor de una mesa.

Desde nuestras tiendas en Puerta del Sol, Velázquez, Glorieta de Quevedo, Narváez y Carlos Maurrás, La Mallorquina ha sido testigo de esa historia durante más de un siglo. Cada día seguimos elaborando estos dulces con el mismo respeto por la tradición que ha caracterizado a la repostería madrileña desde siempre.

Porque hay sabores que forman parte de la ciudad y nosotros llevamos ya más de 130 años fomentando esa tradición madrileña.